Entrenamiento de marcha y movimiento dinámico

Entrenamiento de marcha y movimiento dinámico

Caminar parece algo sencillo hasta que hacerlo deja de serlo.

Para una persona con una discapacidad motora, una lesión neurológica o dificultades para mantener el equilibrio, dar unos pocos pasos puede requerir mucho esfuerzo. No solo hay que mover las piernas: también es necesario controlar el tronco, mantener la estabilidad, trasladar el peso de un lado a otro y coordinar cada movimiento.

Entonces aparece una pregunta muy común durante la rehabilitación: ¿cómo podemos practicar la marcha sin exigirle al cuerpo más de lo que puede hacer en ese momento?

Una de las respuestas está en los dispositivos dinámicos de marcha, equipos que proporcionan soporte mientras permiten que el usuario participe en el movimiento. La idea es sencilla: ayudar cuando hace falta, pero sin impedir que el cuerpo se mueva.

¿Qué ocurre realmente cuando intentamos caminar?

Cuando caminas, probablemente no piensas en todo lo que está haciendo tu cuerpo. Das un paso, cambias el peso de una pierna a otra y continúas avanzando.

Pero detrás de ese movimiento hay una coordinación constante.

La pelvis se desplaza, el centro de gravedad sube y baja ligeramente y el peso pasa de un miembro inferior al otro. Al mismo tiempo, el tronco necesita mantenerse estable mientras una pierna permanece apoyada y la otra se prepara para avanzar.

Por eso, en rehabilitación no siempre basta con conseguir que una persona permanezca de pie. También es necesario trabajar el movimiento que ocurre mientras intenta caminar.

Y ahí es donde el concepto de entrenamiento dinámico de marcha empieza a cobrar importancia.

Te invitamos a leer: ¿Qué es el soporte técnico y cómo contribuye a las personas con discapacidades?

¿Qué son los dispositivos dinámicos de marcha?

Los dispositivos dinámicos de marcha son equipos de apoyo utilizados en rehabilitación para facilitar el entrenamiento de la marcha mientras permiten determinados movimientos del cuerpo.

A diferencia de un sistema completamente estático, el dispositivo puede acompañar algunos de los desplazamientos que ocurren durante los pasos.

Dependiendo del modelo, puede ofrecer:

  • Soporte parcial del peso corporal;

  • Movimiento lateral de la pelvis;

  • Desplazamiento vertical;

  • Soporte ajustable del tronco;

  • Estabilidad durante la marcha;

  • Mayor libertad para trasladar el peso;

  • Diferentes niveles de asistencia según las necesidades del usuario.

Esto permite crear un entorno en el que la persona pueda practicar la marcha con mayor seguridad, mientras el profesional controla el nivel de dificultad.

¿Qué tiene de especial una marcha verdaderamente dinámica?

Aquí hay un detalle interesante: cuando caminas, tu cuerpo no se mueve únicamente hacia adelante.

El centro de gravedad, que se encuentra aproximadamente en la zona de la pelvis, realiza pequeños movimientos verticales y laterales. El contenido científico en el que se basa este artículo estima un desplazamiento vertical promedio cercano a 5 centímetros durante la marcha y un desplazamiento lateral aproximado de 2 pulgadas.

Puede parecer poco, pero esos movimientos forman parte de la forma en que el cuerpo distribuye el peso y prepara cada paso.

Por eso, cuando hablamos de sistemas dinámicos, hablamos de equipos que permiten que estos movimientos tengan lugar en cierta medida.

No se trata de dejar al usuario sin apoyo. Se trata de encontrar un punto intermedio entre “te sostengo completamente” y “tienes que hacerlo todo por tu cuenta”.

¿Cómo ayudan estos dispositivos durante la rehabilitación?

Cada persona llega a terapia con capacidades diferentes. Algunas pueden mantenerse de pie durante unos segundos, otras necesitan bastante asistencia y otras pueden caminar, pero tienen dificultades para controlar el equilibrio o coordinar los movimientos.

Los dispositivos dinámicos pueden ayudar a adaptar el entrenamiento a ese punto de partida.

Por ejemplo, pueden facilitar que el usuario:

  • practique repetidamente el movimiento de caminar;

  • reduzca parcialmente la carga que debe soportar;

  • experimente el traslado del peso entre las piernas;

  • trabaje el control de la pelvis;

  • mejore progresivamente su participación durante los pasos;

  • entrene en un entorno controlado y supervisado.

La clave está en la progresión. El objetivo no debería ser mantener siempre el mismo nivel de ayuda, sino modificarlo de acuerdo con la evolución de la persona y los objetivos definidos en terapia.

¿Qué beneficios pueden aportar los dispositivos dinámicos de marcha?

Los beneficios dependen de cada usuario y de la forma en que se utilice el equipo. Aun así, existen varias razones por las que estos sistemas han despertado interés dentro de la rehabilitación.

Una experiencia de marcha más cercana al movimiento natural

Permitir que la pelvis y el centro de gravedad tengan cierto movimiento puede ayudar a practicar una marcha menos rígida.

Mayor participación del usuario

El dispositivo proporciona apoyo, pero la persona puede seguir participando activamente en la tarea. Esto es especialmente importante cuando se trabaja el aprendizaje motor.

Posibilidad de graduar el soporte

No todas las personas necesitan el mismo nivel de descarga de peso. Algunos sistemas permiten modificar el soporte para adaptar el ejercicio a las capacidades del usuario.

Práctica repetida y controlada

Aprender o recuperar un movimiento requiere práctica. Un entorno terapéutico seguro puede facilitar que la persona repita los pasos sin exponerse a un riesgo innecesario de caída.

Trabajo sobre diferentes componentes de la marcha

El entrenamiento puede enfocarse en aspectos como equilibrio, transferencia de peso, coordinación, control postural y movimiento de las piernas.

¿Qué diferencia hay entre un sistema estático y uno dinámico?

La diferencia no significa que un sistema estático sea incorrecto o que uno dinámico sea adecuado para todo el mundo. Simplemente ofrecen posibilidades diferentes.

Característica

Sistema estático

Sistema dinámico

Estabilidad

Alta

Alta, con posibilidad de movimiento

Movimiento de la pelvis

Más restringido

Permite mayor libertad

Transferencia del peso

Puede estar limitada

Puede acompañarse durante los pasos

Movimiento vertical

Más limitado

Puede acompañar el movimiento corporal

Participación activa

Depende del sistema

Busca facilitar una mayor participación

Adaptación durante la marcha

Más limitada

Puede ajustarse al movimiento

La elección dependerá de la valoración del usuario. En algunos casos puede ser necesario comenzar con mayor estabilidad y, conforme la persona progresa, introducir mayores posibilidades de movimiento.

¿Por qué es importante el soporte dinámico del peso corporal?

Este punto puede resultar un poco más técnico, pero es fundamental.

Cuando una persona tiene dificultades para caminar, puede ser necesario reducir temporalmente la cantidad de peso que debe soportar. Así puede practicar el movimiento sin enfrentarse desde el primer momento a toda la exigencia de la marcha.

Los sistemas de soporte del peso corporal permiten trabajar bajo estas condiciones.

En un sistema estático, el soporte puede mantenerse a una longitud determinada mientras el cuerpo sube y baja durante los pasos. Esto puede provocar cambios en la tensión de las correas.

Los sistemas dinámicos buscan acompañar esos desplazamientos y mantener de forma más constante la descarga establecida.

El estudio de Hidler y colaboradores sobre el sistema ZeroG, publicado en 2011, analizó precisamente un sistema de entrenamiento de marcha y equilibrio con soporte del peso corporal.

¿Quién puede utilizar un dispositivo dinámico de marcha?

Aquí es importante no quedarse con una respuesta demasiado general.

Tener parálisis cerebral, una lesión neurológica, espasticidad o una enfermedad neuromuscular no significa automáticamente que una persona deba utilizar este tipo de equipo.

Antes de recomendarlo, el profesional debe analizar las capacidades y necesidades del usuario.

Entre los aspectos que puede valorar están:

  • control de cabeza y tronco;

  • capacidad para soportar peso;

  • equilibrio;

  • fuerza muscular;

  • rango de movimiento;

  • control de las extremidades;

  • capacidad para participar activamente;

  • objetivos funcionales de la rehabilitación.

A partir de esta valoración se puede determinar qué tipo de apoyo necesita la persona y qué dispositivo puede adaptarse mejor a su proceso.

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¿Qué podemos esperar del entrenamiento dinámico de marcha?

Si una persona tiene dificultades para caminar, el objetivo no debería ser únicamente conseguir que dé algunos pasos. También importa cómo los da y qué posibilidades tiene de participar en el movimiento.

Los dispositivos dinámicos de marcha pueden ofrecer una forma de trabajar estos aspectos dentro de un entorno controlado, proporcionando apoyo sin eliminar por completo los movimientos que forman parte de la marcha.

La investigación disponible muestra resultados interesantes y continúa evolucionando. Por eso, estos equipos pueden ser una herramienta valiosa dentro de determinados procesos de rehabilitación, siempre que su elección y configuración respondan a las necesidades de cada usuario.

En Loh Medical entendemos que recuperar o desarrollar la movilidad es un proceso individual. Por eso, la selección de una solución de rehabilitación debe partir de una valoración profesional y de los objetivos concretos de cada persona.